Este es el Patio de la Acequia; el centro neurálgico del Palacio del Generalife.

Su nombre, evidentemente, viene dado por la acequia que lo cruza de extremo a extremo.


La acequia se nutre de las aguas del Canal Real, que las transportaba desde las sierras más altas hasta las huertas del Generalife.

En el centro del patio, se abre un pequeño espacio diáfano rodeado de plantas y surtidores de agua; éste es el cenador.

El cenador era un importante espacio para reuniones y confidencias.

Desde aquí, se tenía visión sobre todo el entorno evitando así las miradas indiscretas.

Además, la vegetación baja cubría a quienes hablaban en el cenador.

Por último, el sonido del agua evitaba que la conversación fuese oída por otras personas.


Acerquémonos ahora hasta el lateral izquierdo; hacia la balconada.