Esta es la Sala de la Barca.

Al acceder a ella, nos habremos percatado de que en ambos laterales de la puerta, se abren dos pequeños nichos.

Éstos se utilizaban para poner jarras con flores y agua o lámparas de aceite.

Las flores durante el día y las lámparas durante la noche.

Esta sala debe su nombre a la forma de su techo, el cual se asemeja a una barca invertida.

También es posible que se deba a que en sus paredes aparece repetidamente la palabra BARAKA, que significa bendición.


El techo original se quemó en el siglo XIX, por lo que éste es una réplica moderna.


La Sala de la Barca, es por decirlo de alguna manera, la antecámara del Salón de los Embajadores, verdadero centro del Palacio de Comares.

Accedamos a éste por la gran puerta.