Hemos llegado al Patio de la Sultana.

Su nombre proviene de una leyenda que cuenta como el sultán sorprendió aquí a su doncella favorita besándose con un caballero abencerraje.

Según la leyenda, nada se sabe de los dos amados que fueron sorprendidos en el tronco del viejo ciprés.

De este ciprés, solo queda el tronco muerto que vemos a la izquierda.


La fuente del centro fue construida por los cristianos sobre un pequeño estanque.

Continuaremos por la pequeña puerta del fondo, subiendo la estrecha escalera.

Oiremos el siguiente paso cuando estemos arriba.